lunes, 31 de marzo de 2008

De lo que se trata finalmente

La vida es un paseo y no más que eso. Sólo que en el camino se nos va muriendo la gente, los fracasos nos cargan con sus puntas, la familia se dispersa, los matrimonios se resquebrajan, los problemas nos revuelven el alma, nos sometemos a una puta disciplina que odiamos para llevar unos magros centavos al hogar, etc etc. ¿Mientras tanto que hará usted?

Esa pregunta me la hizo un amigo filósofo en Viena hace unos años. Frente a mi desconcierto, el hombre se contestó a sí mismo: vivir.

Para él y ahora para mí, vivir es viajar y renovarse (como diría D'Anunzzio) y es más, es amar a cuantas mujeres se me crucen por el camino, devorar vida, besar labios, enamorarme las veces que pueda, ser infiel por placer, leer muchos libros, escribir, ver todas las películas, comer de todo y de lo fino y exótico, beber, etc etc. En eso consiste el paseo, el buen paseo, en vivir intensamente el "aquí y ahora" hasta el hedonismo, mientras la vida y sus tragedias nos pasa por delante. Lo peor es ponerle mal rostro a las innumerables desgracias.

Hace unos años, una vedette sin cerebro dijo que "vive la vida y no dejes que la vida te viva". Frases tan sabias, que al final no importa de donde vengan sino lo que transmiten.

Por eso el viernes dejé que mi secretaria me hiciera un fellatio inolvidable y por eso le hago el amor a una esposa que detesto, porque no soy tonto. Paula, la secretaria, quería desde hace meses entrar a la cola y la dejé pasar. Comimos una lasagna en Larcomar y la besé frente al océano. Las cosas nacieron espontáneamente, ni siquiera tuve que preparar mi libreto de cazador consumado. Con un jueguito de manos vinieron los besos y de allí los apachurramientos y la excitación y luego el hostal. Ella estaba en su período y no quiso enrojecer el mediodia. La fellatio es una vieja práctica romana, incaica, milenaria y universal. Lo gocé y más cuando se tragó mis esencias. Me dijo que quería repetir cada cierto tiempo y fuí franco, puede ser, pero soy un diversificador, no podría tener una amante, sólo una y menos aún una que duráse más de tres meses. El amante perfecto sabe que ninguna relación por fuera se sostiene saludable si dura mucho. Llega un momento en que la "trampa" pide ser la catedral. Conozco a muchos tarugos que finalmente hasta se enamoran de la trampa y echan a perder su hogar, los hijos padecen y todo se quiebra. Mal juego, jugador.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Una "trampa" suele ser a veces un cable a tierra, un salvavidas...
Igual, si solo hay piel, se queda solo en eso.
Ahora si te late el corazón, si te hace tragar saliva, si dudás y replanteás...no sé...deja de ser trampa...ya es sentimiento.
Igual, un fellattio es nomás eso, con o sin trampa.
Erótico viajero, siempre es bueno visitarlo.
Besos.

Pipa Hidraulica dijo...

Que terrible, dice una compañera mia de trabajo